Aproximación a la geología del territorio candidato a geoparque

Una apasionante historia geológica

Al inicio de la Era de los dinosaurios (Mesozoico) hace unos 245 millones de años, no existían ni el Océano Atlántico ni el Mar Cantábrico. Las tierras emergidas formaban parte de un supercontinente llamado Pangea, que estaba rodeado de un gran océano, Pantalasa. Pronto el supercontinente empezó a fragmentarse y se separó en diferentes masas continentales, entre las cuales surgieron los océanos modernos. En las rocas de Gipuzkoa se puede leer esta historia, que relata el proceso de formación del Mar Cantábrico, y con especial detalle la apertura del Golfo de Bizkaia durante el Mesozoico (Jurásico - Cretácico Superior).

Esta nueva distribución de los continentes y los océanos culminó con la formación, al final del Mesozoico y a principios del Cenozoico, de la cadena pirenaica y de los montes vascos. El territorio propuesto como Geoparque se localiza en el cuadrante noroccidental de Gipuzkoa, entre las estribaciones occidentales de los Pirineos.

Las rocas que forman las páginas del libro de la historia geológica del territorio son variadas, pero predominan las rocas sedimentarias. Se trata de un relato que abarca desde el Triásico Superior, hace 215 millones de años, hasta el Eoceno medio, hace unos 45 millones de años. Como caso espectacular, en la zona costera de Deba y Zumaia afloran unas rocas originadas en el fondo del mar y que representan, de manera casi ininterrumpida, unos 60 millones de años de la historia de nuestro planeta. Estas rocas únicas se conocen genéricamente con el nombre de Flysch.

Desde un punto de vista científico, la relación entre la sedimentación marina profunda (flysch) y el plegamiento de dichos sedimentos una vez convertidos en rocas, permite conocer en detalle la edad de la formación de los Pirineos y de los montes vascos.

La sedimentación marina continuó de forma intermitente hasta principios del Oligoceno (Cenozoico), hace unos 30 millones de años, época en la que el mar se retiró prácticamente hasta la actual línea de costa, mientras que el plegamiento Alpino levantó definitivamente los Pirineos y los montes vascos.

Pero la historia geológica no se detuvo ahí. Una vez levantados los macizos calcáreos, llegó el turno de la formación de las cavernas y los ríos subterráneos, proceso que ha continuado hasta el presente. En la actualidad la actividad geológica más notable, y que no cesa de modelar nuestros paisajes, se concentra en los cursos fluviales y en la dinámica marina de la zona costera. También hay que tener en cuenta que a veces las actividades humanas entran en conflicto con la dinámica natural del paisaje. El proyecto Geoparque también tiene la función de prever y, llegado el caso, mediar en la resolución de este tipo de conflictos.

¿Qué es el Flysch?

Atendiendo a la definición de Gómez de Llarena, el primer geólogo en aplicar el término en la costa de Gipuzkoa, el nombre de flysch, deriva del verbo alemán fliessen = fluir, deslizar. Un ejemplo lo constituyen las masas de agua cargadas de sedimentos: arcilla, limo, arena e incluso cantos de diferentes tamaños, que se mueven por la fuerza de la gravedad y viajan a gran velocidad por el fondo de lagos, mares y océanos. Estos flujos se pueden formar en épocas de lluvias intensas y grandes avenidas de los ríos, que empujan los sedimentos hasta las llanuras del fondo del mar. Las tormentas en la costa y los terremotos también pueden desencadenar estos procesos.

Las rocas que forman el flysch se caracterizan por una alternancia muy regular de capas duras, por lo general de areniscas calizas, con otras blandas, de margas y arcillas. El flysch de la costa vasca se compone por ello de sedimentos depositados en el fondo del mar hace millones de años, y que posteriormente los movimientos tectónicos han levantado, estratos que finalmente la acción del mar ha puesto al descubierto. Actualmente, este término va siendo reemplazado por el de turbidita.

Un patrimonio geológico por descubrir

En la geodiversidad de nuestro territorio se reconocen dos sectores principales:
  1. Al sur y suroeste, las sierras formadas por rocas calcáreas del Jurásico y del Cretácico Inferior (zona de Arno e Izarraitz).
  2. Al norte y noreste, las rocas sedimentarias clásticas del flysch forman relieves más suaves y su origen es más moderno: Cretácico Superior (Mesozoico) y Paleógeno Inferior (Cenozoico).
El contacto entre ambos sectores es un recital de pliegues y fallas que deforman, rompen y rasgan las rocas, como por ejemplo las fallas de Mutriku, Aitzandi, Izarraitz, Andutz, ltxaspe, etc. En relación con estas fracturas hay evidencias de fenómenos volcánicos y también de yacimientos minerales de interés económico (plomo, zinc, hierro, cobre, etc.).

Hay diversos aspectos que hacen especial nuestro medio geológico:

  • La cantidad de tiempo registrado en las rocas, especialmente desde el Triásico Superior (215 millones de años, Ma) hasta el Eoceno medio (45 Ma).
  • La diversidad de rocas y fósiles que reflejan una gran variedad de medios sedimentarios del pasado: mares profundos, ríos, deltas, arrecifes, etc.
  • Ejemplos didácticos y científicos de primera categoría de las diferentes disciplinas de la Geología y la Arqueología concentrados en un territorio relativamente reducido y fácil de visitar.
  • Accesibilidad a los paisajes desconocidos del mundo subterráneo (cavernas y ríos subterráneos).

Geología y paisaje

Otro aspecto de gran relevancia en la zona es su geomorfología y paisaje, que principalmente es resultado de la combinación de un sustrato geológico variado y unas condiciones climáticas peculiares en los últimos millones de años. A gran escala, podemos destacar dos elementos geomorfológicos:
  • Por un lado, el modelado litoral de las sucesiones flysch, sujeto a un régimen costero abierto con influencia significativa de las mareas, que da lugar a la formación de una de las plataformas de abrasión o rasas mareales más extensas de Europa, junto con sucesiones de promontorios, calas y acumulaciones de diferente tipo (playas de arena o cantos, acumulaciones de depósitos de desplome, etc.).
  • Por otro lado, es muy llamativo el modelado kárstico de los macizos calizos del Cretácico inferior que definen la zona interior (principalmente el Arno y el Izarraitz), incluyendo multitud de formas, tanto superficiales (Iapiaces, poljes) como del subsuelo (cuevas, simas, surgencias, etc.).

Un afloramiento costero único en el mundo

En los acantilados de Deba y Zumaia podemos descubrir referencias y pruebas de la extinción de los dinosaurios, el nacimiento de los Pirineos o los cambios cíclicos del clima. Todos estos acontecimientos están registrados en el flysch, un inmenso "hojaldre" de piedra que va alternando capas de calizas, margas y areniscas. Cada una de esas capas es una página de historia natural del planeta y en su conjunto forman un gigantesco libro, de varios kilómetros de longitud, que abarca unos 60 millones de años de la historia de la Tierra.

Resulta de particular relevancia en esta sección del flysch que va de Deba a Zumaia su tramo final, ya que contiene un excelente y completo registro de importantes límites de edades geológicas, como por ejemplo del Cretácico-Terciario y del Paleoceno-Eoceno, que constituyen puntos de referencia mundial establecidos por la IUGS-UNESCO.

Los atributos geológicos de las formaciones flysch que caracterizan la zona litoral constituyen uno de los principales valores que han avalado la reciente declaración, por parte del Gobierno Vasco, de la zona costera entre Deba y Zumaia como Biotopo protegido.

El valor pedagógico de este entorno es así mismo considerable, tal y como lo demuestran el éxito que están obteniendo iniciativas locales como el Centro de Interpretación Algorri en Zumaia o el Centro Nautilus en Mutriku.

El paisaje de los macizos calcáreos

El paisaje kárstico en superficie se reconoce por la rápida filtración del agua y por las irregularidades características del terreno. Las rocas calcáreas se disuelven con facilidad si el agua de lluvia incorpora ácido carbónico antes de atacarlas. Este proceso de disolución da origen a un tipo de modelado que da lugar al paisaje kárstico, y que puede ser reconocido tanto en la superficie como en el subsuelo. Así, en el territorio abundan los relieves formados por rocas calcáreas, tales como los macizos de Arno y de Izarraitz.

El resultado más espectacular de estos procesos son las grutas, de las que el territorio se muestra pródigo, con excelentes ejemplos muy accesibles. En las grutas destacan además las formaciones rocosas creadas por el goteo persistente del agua cargada con carbonato cálcico (conocidas como espeleotemas).

En la zona meridional del territorio candidato, los macizos de calizas mesozoicas de Arno - Izarraitz son un exponente del modelado kárstico que cuenta con más de 400 cavidades, algunas poco conocidas.

Destacan además dos yacimientos rupestres del municipio de Deba correspondientes al Magdaleniense. Se trata de las cuevas de las cuevas de Ekain y de Praileaitz. La cueva de Ekain posee un importante conjunto de arte rupestre compuesto por más de 70 figuras, pintadas y grabadas, que ha sido declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 2008.

Agua subterránea y salud

En este territorio también son de gran interés las reservas naturales de agua subterránea, especialmente en el caso de los macizos calcáreos de Izarraitz y Arno, en los cuales se han realizado hallazgos significativos de diferente naturaleza, tales como numerosos ríos subterráneos, datos sobre el clima del pasado y una extraordinaria fauna cavernícola.

Las particularidades del agua de la zona y su acción beneficiosa para la salud son conocidas desde hace muchos años, como lo atestigua la presencia de estaciones Balnearias como Cestona o Alzola.

Fósiles

Los fósiles son los restos conservados en las rocas de organismos antiguos o bien corresponden a muestras de su actividad como pueden ser huellas, pistas, etc.

Gracias a la cantidad y diversidad de estudios desarrollados durante las últimas décadas, el cuadrante noroccidental de Gipuzkoa es una de las zonas de los Pirineos occidentales mejor conocidas. Dichos estudios, asimismo, han puesto en evidencia un rico y variado patrimonio paleontológico. Dentro de él, destacarían las concentraciones de restos fósiles, tales como:

  1. Los arrecifes de rudistas (bivalvos de concha robusta que construyeron verdaderos arrecifes durante el Cretácico Inferior)
  2. Los ammonoideos (cefalópodos de concha enrollada de carbonato cálcico, que se extinguieron a finales del Cretácico)
  3. Las trazas fósiles (pistas y galerías producidas por organismos en el fondo arenoso marino en su desplazamiento, búsqueda de comida o de refugio)
  4. Las acumulaciones de plancton calcáreo microscópico, principalmente en calizas y margas formadas en mar abierto